3 febrero, 2021

Bitácora de un proceso de diseño para combatir el Edadismo

Por Arq. Dalvis Bacallao Borroto

Hace cuatro años, la ONDi presentó en CUBADISEÑO2016, los primeros bosquejos de lo que sería el Programa “VIAS, diseño de entornos amigables” que desde entonces desarrolla nuestra institución.

Con orgullo y en pose de “especialistas” logramos diseñar, imprimir y presentar nuestra primera pancarta a colocar en el Palacio de las Convenciones. Sinceramente, en poco tiempo habíamos indagado con cierta profundidad para este trabajo, aunque la inexperiencia nos marcó de buena manera. Envolvimos nuestra pancarta, nos fuimos hablando de “tercera edad”, de algunos tips de diseño que creíamos que eran “la verdad”, ignorando que públicamente habíamos practicado el edadismo, un concepto que aborda la discriminación hacia las personas debido a su edad.

Desempolvamos en el 2018 nuestro orgullo de especialistas, más conscientes de algunos errores de aquella imagen impresa. Con el mismo beneplácito la mostramos en el Taller “Envejecer con calidad de vida” que tendría lugar en la Semana de Diseño del propio año.

Al Taller, con sede en el Centro de Estudios del CHE, asistieron estudiantes, profesores y profesionales de diversas disciplinas e instituciones como la ONDi, el ISDi y la Facultad de Arquitectura (CUJAE), junto al diseñador mexicano Andrés Valencia conductor del espacio. Esperábamos con ansias a los asesores del MINSAP, del Centro de Investigaciones sobre Envejecimiento, Longevidad y Salud (CITED), de la Sociedad Cubana de Gerontología y Geriatría (SCGG), del INHEM y otros actores que vendrían acompañados de representantes de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Municipio Plaza de la Revolución (Municipio más envejecido del país con un 23,8% de su población, donde habitamos como institución y desarrollaríamos parte de las propuestas en el espacio del Taller).

Todo marchaba de maravillas, transcurría el tercer y último día hasta que llegó la añorada comitiva. Con el mismo “orgullo especializado” le hicimos la presentación de los resultados, y nos explayamos en posibles acciones de diseño y comunicación. Sobre una gran mesa ¡la pancarta! Sin tardar un minuto, como actúan los buenos galenos, recibimos una “cura” inolvidable: tanto la pancarta como nuestras mentalidades ¡estaban colmadas de estereotipos!

Presentación y análisis de los expertos de la pancarta de Cubadiseño2016 en el Taller “Envejecer con calidad de vida”. 2018. Foto: Isabel Pérez Cutiño.

La aleccionadora cura sirvió a todos los presentes, en particular a nosotras[i] como coordinadoras del Programa, que ahora más adiestradas, podemos actuar de curanderas de la comunicación visual del envejecimiento.

No es tarea sencilla señalar a un diseñador gráfico, cargado de estereotipos o prejuicios arraigados desde nuestra matriz cultural, que NO son rasgos de identidad de las personas mayores: el bastón, los espejuelos, las canas, el moño en la cabeza de las mujeres, la joroba en la espalda, el vestuario mal atendido, estar cabizbajos, tener una jaba de mandados -como único rol-, las arrugas por cantidades, la fragilidad representada como constante, las discapacidades como himno, estados de dependencia, etcétera.  Los impacto de reforzar esos estereotipos en los medios de comunicación perpetúan el edadismo en modo subliminar.

Todos los aspectos son parte del amplio cosmos de estereotipos y prejuicios que tiene la sociedad en su conjunto hacia el envejecimiento y las personas mayores. Un grupo poblacional que es tan heterogéneo y diverso como cualquier otro grupo etario. El límite de edad de 60 y más (65 y más en otros países), está signado por la edad de jubilación que no corresponde con la pérdida de capacidades, y también puede incidir de forma negativa en la autopercepción de las capacidades del individuo.

La realidad demuestra que la esperanza de vida ha aumentado como nunca antes en la historia, que se pueden vivir más años y con mejor calidad de vida. Como actores de este proceso y diseñadores del entorno, podemos incidir a través de nuestro accionar en la promoción y consolidación de un envejecimiento activo y saludable.

Estereotipos detectado en todas las ilustraciones de la de la pancarta de Cubadiseño2016. Autora: Isabella de la C. Cruz Santín

Como dato curioso, la Encuesta Nacional de Envejecimiento Poblacional (ENEP-2017) [ii] realizada en Cuba a personas de 50 años y más -por su carácter longitudinal-, nos revela la clasificación de este grupo etario segmentado como: robustos, prefrágiles y frágiles, a fin de evaluar la fragilidad y los estados de dependencia. Las estadísticas arrojan que alrededor de un 80% del grupo en estudio, se encuentra en los dos primeros grupos, y menos de un 20% en estado de fragilidad.

Datos que nos llevan a preguntarnos: ¿Hasta qué punto estamos siendo responsables al concebir y diseñar productos que involucran al envejecimiento y a las personas mayores en Cuba? ¿Estamos teniendo en cuenta el público al cual queremos comunicar, en el caso específico de la comunicación visual?

Cuando nos referimos a la responsabilidad tenemos que estar atentos y conocer que, la influencia de una comunicación irresponsable y cargada de estereotipos influye de forma directa en la subjetividad, y puede incidir de modo negativo en la salud física y mental del ser humano.

El mismo documento de la ENEP-2017 refleja los estados de autopercepción del estado de salud de las personas mayores en el país. Por ejemplo, los porcentajes mayores oscilan entre buena y regular (sumando ambos estados de percepción acumulan entre un 80 y 90 % aproximadamente), y un porciento considerablemente menor de las personas encuestadas se autoperciben “muy buena, mala, muy mala o sin respuesta”.

Si añadimos que ya en el año 2015 el “Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud” de la OMS, nos alerta con precisión de los riesgos de las acciones y visiones estereotipadas, y en el 2017 la Lic. Lisandra Fariñas en sus artículos en el periódico Granma[iii] resaltaba que otros estudios habían demostrado que “el promedio de vida de las personas mayores encuestadas que tenían actitudes negativas con respecto al envejecimiento fue 7,5 años más corto que el de las que tenían actitudes positivas”; podemos concluir que la responsabilidad del diseñador de Comunicación Visual es de alto rango si tenemos en cuenta que incide de manera directa en la salud de nuestra población, complejizando el escenario si se considera que nuestro país cuenta con una población envejecida, con un incremento acelerado de este indicador.

El diseño de los productos comunicativos atentos al envejecimiento poblacional requiere de estudios especializados y de participación transdisciplinaria. La presencia en la sociedad de una mentalidad cargada de estereotipos y prejuicios, por herencia histórica, y acumulado de múltiples factores psicosociales, se reflejan en los resultados de los mensajes, si no se alcanza a comprender el fenómeno integralmente.

Urge cambiar la mirada hacia el fenómeno del envejecimiento a través de un estudio profundo desde nuestra disciplina como diseñadores de productos comunicativos. Se impone aportar contendidos innovadores, creativos y motivadores, que dirigidos a la sociedad cubana y sus decisores, cambien la imagen hacia la vejez y envejecimiento de poblacional, siguiendo los objetivos del Decenio. La buena noticia es que tenemos la capacidad de aprender de nuestros errores y la información disponible para potenciar y promover el envejecimiento digno y saludable. No solo rectificar es de sabios, también recordar que: ¡Envejecer es revolucionar!

Autora: Isabella de la C. Cruz Santín.

[i] La MsC. Carmen Gómez Pozo y Arq. Dalvis Bacallao Borroto son las Coordinadoras de Programa “VIAS, diseño de entornos amigables” que desarrolla la Oficina Nacional de Diseño (ONDi)

[ii] www.onei.gob.cu

[iii] http://www.granma.cu/todo-salud/2017-01-22/problemas-de-la-edad-ii-22-01-2017-21-01-03