13 enero, 2021

Marcial Dacal, sueños inconclusos

Marcial Dacal

 

Addiley Palancar

El síndrome de la página en blanco es un padecimiento recurrente que sufrimos quienes escogimos como forma de vida alguna de las variantes profesionales de la escritura. Ese momento irrepetible donde un ser humano se enfrenta en solitario a un acto de creación primario, que encarna desde placeres íntimos hasta los más insospechados miedos.

La acción de colocar palabra a palabra para conformar un discurso resulta un ejercicio mental, incluso agotador. Pero como todo acto creativo, al nacer del alma, fluye y crecen sus raíces. Cuando se descubre la idea básica a transmitir, la tesis a defender, los argumentos que la sustentan, la forma y soporte para darla a conocer; en ese momento mágico, estamos ante el nacimiento de un producto comunicativo.

Comunicar es entonces igual a crear. Los medios y mediaciones vienen a marcar el camino de ese esbozo que se transforma de idea a mensaje y hacen posible el consumo de las maneras más inverosímiles. Un fenómeno que abarca todas las disciplinas académicas y de la vida misma, que ha dotado a la humanidad de saberes, invenciones, arte, cultura e historia. Entre ellas, sin duda, sea tangible o intangible el resultado, está presente el diseño.

Una especialidad donde comunicación, creatividad e innovación signan el actuar de sus emisores, esos a quienes denominan indistintamente diseñadores o creativos. Seres, especializados en trastocar conceptos, apropiarse de ellos y transformarlos en productos comunicativos, más allá de las segmentaciones por especialidades o sus usos. Seres capaces de generar impactos y representaciones personalísimas en cada receptor, destinatario o consumidor.

Estas líneas son un necesario preámbulo empírico que articula brevemente la inseparable interrelación entre creatividad, comunicación y diseño, en analogía simbólica con el acto de escribir y las maneras posibles de transmitir un mensaje.

 

Apuntes de Diseño y Poesía, un binomio para la Comunicación

Un visionario del diseño cubano reparó en esta relación y dejó para la historia la tesis de grado Diseño y Poesía (realizada en opción al título en la especialidad de Diseño Informacional del Instituto Superior de Diseño Industrial en junio de 1991), donde conjugaba ambos actos de la comunicación social, en un híbrido poco estudiado. Marcial Dacal Díaz es ese hombre joven que su generación no olvida, cultivador de la poesía y el diseño, a quien la muerte sorprendió con apenas 30 años de edad.

La Tiza, con mucha humildad y respeto, articula un primer acercamiento a la propuesta teórica que hiciera Dacal. Exponiendo fragmentos cardinales de su tesis para, en apretada recapitulación, otorgar visibilidad a uno de los sueños inconclusos del autor: continuar los estudios donde el diseño se apropia de la poesía (y viceversa), y cómo este lenguaje puede aportar nuevos significados y significantes a esta disciplina, a la comunicación, e incluso al desempeño de los diseñadores cubanos.

Justo en la introducción, Marcial cita un poema de Luis Rogelio Nogueras, donde propone: “Sustitúyase, a modo de experimento, la palabra poesía por diseño y la palabra poeta por diseñador”. Un ejercicio (sugerimos hacerlo) que interpela al lector y preludia los senderos que tomará la investigación:

 

La poesía (El diseño) se parece a la

censura

porque también la poesía (el diseño)

es el arte de quitar

lo que molesta.

pero el poeta (el diseñador) es el reverso del censor:

el poeta (el diseñador) quita las hojas

secas

y el censor corta las raíces.

 

“Algo o mucho de poesía hay en estos ejemplos (…) y la meta es saber cuánto de poesía hay y cuánto debe haber, qué hace poético a lo poético y cómo se aprende a dominar este modo de expresión maravilloso para transmitir ideas con menos riesgos y para enriquecer espíritus con menos dudas”, sentencia el autor en las primeras líneas.

poesía y diseño Marcial Dacal

 

Las mismas que establecen como mayor pretensión del trabajo: “adentrarse en disciplinas (…) como la retórica y la semiótica que son imprescindibles para cualquier futuro especialista en comunicación social. Así como despertar el interés en estas disciplinas en estudiantes y profesionales del diseño, que es a su vez el interés por la poesía: primera alteración de la lógica y madre de todos los intentos por comunicar de modos no establecidos, que es el único modo de comunicar”.

Un gran objetivo, que en tareas específicas proponía “demostrar que se puede diseñar a partir de la expresión poética” y exponer cómo en los momentos más significativos de la historia del diseño se ha utilizado la misma; para “con estos resultados avanzar hacia un grupo de procedimientos que permitan utilizar la expresión poética para la solución de cualquier problema”.

En esa inmersión profunda que realizó Dacal, el autor define a la poesía “como una manera específica de organizar el lenguaje, del mismo modo que el diseño se ocupa de organizar conceptos, imágenes; en fin, también el diseño constituye un modo específico, y a veces poético, de organizar el lenguaje”.

El recorrido por los antecedentes históricos sobre el tema que desarrolla Marcial le permitió reconocer que: “El modo poético de comunicar ha estado y estará presente en el quehacer de los diseñadores. Pero además, independientemente de que uno anteponga el valor estético del mensaje y el otro anteponga el valor funcional, ambos, el poeta y el diseñador han de poseer habilidad e inteligencia, que son por demás cultivables, y en medio de una gran cantidad de información, aparentemente caótica, descubrir semejanzas que otros no descubren, observar contradicciones que otros no ven, crear conexiones que otros no pueden establecer, encontrar soluciones inesperadas a problemas que otros abandonan y en consecuencia generar síntesis nuevas y sorprendentes; por útiles y por bellas, si es que pueden separarse”.

Los conocimientos profundos, mezclados a su pasión por el lenguaje poético, permiten a Dacal Díaz impregnar a la investigación una amplia conceptualización de las variables en estudio. Saberes que le permiten realizar afirmaciones rotundas como cuando formula: “La poesía es capaz de revelar en la intensidad de su expresión una reacción subjetiva, es capaz de señalar con mayor precisión una cualidad específica y es, además, capaz de trasladar por vía sintética la visión de una compleja realidad anímica”.

 

Figuras retóricas en el núcleo de la expresión poética

El joven diseñador aboga por el uso consciente de la expresión poética. Advierte que para su empleo es necesario conocer profundamente cada figura retórica y tener en cuenta las características del público-receptor, “lo cual posibilita usar las palabras e imágenes precisas y absolutamente necesarias en la elaboración de cualquier mensaje. Los diferentes recursos de la expresión tropológica pueden funcionar ante cualquier segmento independientemente del nivel cultural de dicho grupo”.

Elementos que le permiten aseverar durante su exploración científica que “el tropo es al mensaje lo que el diseño al mundo de la imagen audiovisual: el encargado de seleccionar, procesar y entregar lo imprescindible, lo totalmente necesario para una eficiente comunicación”.

Las aproximaciones teóricas de Dacal le permitieron afirmar que la vinculación de una especialidad como la retórica y sus figuras, con el campo de la comunicación verbal y visual, establecen una singular relación texto e imagen. Así, dejaba entrever sus puntos de vista sobre cómo, para que el mensaje sea eficaz, no se trata de reproducir miméticamente un texto aplicado a una gráfica, o una visualidad que transcriba literalmente los contenidos verbales.

“Una eficaz aplicación de la retórica implica que el mensaje sea concebido como un todo, si los procedimientos retóricos son aplicados de manera independiente en el texto y en la imagen icónica, difícilmente el mensaje comunique, la relación contenido-forma no se logra establecer favorablemente si estas imágenes son halladas por vías diferentes y aisladas”, advertía en una redacción contundente cargada de posturas conceptuales que es el trabajo de diploma Diseño y Poesía.

Entre las figuras retóricas comprendidas en los estudios lingüísticos, Marcial se detuvo en la metáfora “por constituir el recurso expresivo más rico y sorprendente que tiene lugar en el cerebro humano. La figura retórica capaz de revalorizar cualquier objeto, cambiar y enriquecer su concepto del modo más original que solo un pensamiento metafórico conciba”.

Marcial Dacal diseñador

 

Los estudios de Marcial lo condujeron a afirmar que “la metáfora ha sido el tropo más utilizado en la historia del diseño, no siempre de manera consciente, y muchas veces ha perjudicado en vez de mejorar la comunicación, (…) la metáfora ha de ser un instrumento para decir más y mejor, sus aportes estéticos han de verse solo después de los comunicativos, porque la metáfora no solo vincula parecidos, sino diferencias, y cuando se aproximan con violencia dos realidades no quedan a la luz solo sus elementos comunes, también sus semejanzas”.

Punto y aparte merece la amplia clasificación de metáforas, que supera los propios objetivos de la investigación desarrollada por el diseñador, quien además logra sugerir y orientar cuándo podrían utilizarse cada una de ellas, teniendo en cuenta las características específicas de cada objeto de diseño. Por su alta frecuencia de aparición, Dacal destaca la metáfora afectiva, la continuada, la estética y la confrontativa, en cuya descripción nos es imposible ahondar en este primer acercamiento.

 

De las conclusiones y la propuesta teórica de Marcial

 De la sistematización y análisis de toda la información que logró aunar Marcial Dacal, en su tesis Diseño y Poesía, junto a su minuciosa indagación en las diferentes variables que condicionan el lazo entre el diseño y la expresión poética, el entonces diplomante arribó a diferentes conclusiones.

Luego de su exhaustiva indagación científica, Dacal concluyó que “se puede diseñar a partir de la expresión poética”; “todo ser humano se vale del lenguaje traslaticio para comunicarse, por tanto este lenguaje es comprensible por cualquier hombre”. Pudo comprobar además que “la expresión poética no se queda en el plano emocional, sino que penetra hasta lo cognitivo desde un impacto emotivo inicial”. También logró “demostrar que la expresión poética se ha utilizado en el desarrollo del diseño gráfico, los ejemplos más significativos de su historia poseen, en su gran mayoría, elementos comunicativos que caracterizan al lenguaje traslaticio”.

Una vez planteada la caracterización del fenómeno, Marcial pudo afirmar que se podía crear un grupo de procedimientos para resolver un problema de diseño utilizando la expresión poética. “Si se conoce el vocabulario medio y la experiencia visual del receptor, y existen métodos para conocerlo, se puede elaborar un mensaje poético sin peligros de ruidos marcados. La presencia de las figuras retóricas es lo que determina, casi totalmente, que el lenguaje sea novedoso, por cuanto se aparta de las normas lógicas. La función de cada figura retórica está bien definida y especificada por diversos especialistas, por tanto, la expresión poética es fundamentalmente técnica y como técnica se puede aprender”, argumentaba el diseñador poeta.

Así, la respuesta a los objetivos de la investigación guió el rumbo hacia una “Propuesta de procedimientos para diseñar utilizando la expresión poética”, centrada en permitir a un equipo creativo dar respuesta a un problema de comunicación social utilizando los mecanismos propios del lenguaje poético, en una etapa de estudio que comprende cuatro grandes áreas, segmentadas como: Material específico, Segmento social, Figuras retóricas, Competencia y/o tradición.

Como describe Marcial en el final de su investigación, el Material específico comprende “el contenido, el interés y los objetivos del problema deben ser denominados desde el inicio por los comunicadores”. El Segmento social indica el estudio “de la cultura visual y el de la cultura verbal, esta última implica conocer el vocabulario medio, las palabras más frecuentes y las palabras de moda”.

En tercer lugar, Dacal incluye las Figuras retóricas, de las cuales “hay que aprender su modo de empleo, desde el punto de vista gramatical y visual, pero también sus efectos psicológicos (…)”. La cuarta área denominada Competencia y/o tradición refiere que “hay que estudiar los medios explotados y dentro de ellos los símbolos más utilizados y las técnicas y lenguajes típicos para no repetirlos o para usarlos convenientemente, así como la aceptación pública que hayan tenido estos mensajes, como modo de saber si funcionan o no y por qué”.

Elementos todos que conducen a un “Proceso concreto de diseño”, calificados por Marcial como “dialécticos, sujetos a cambios imprescindibles, como todo lenguaje, como la poesía toda”. Estructurado por las siguientes tareas: “Replanteamiento del problema, Definición de los medios a utilizar, Estudio del contexto de aplicación, Definición de las figuras que serán empleadas, Elección de las técnicas de realización convenientes, Arribo a las primeras soluciones alternativas, Comprobación de campo, Análisis final y la Restructuración y presentación del mensaje”.

Se sellaba así uno de los primeros estudios que en Cuba brindaba luces a la creación desde dos fenómenos aparentemente distantes. El lazo entre el diseño y la poesía, a través de la investigación de Marcial, se anudó para siempre y quedó conjugado para las posteriores generaciones de diseñadores cubanos.

Marcial permanece en los predios de las dos instituciones que se ocupan del diseño cubano, el ISDi y la ONDi. Marcial está sin proponérselo en sus trabajos imperecederos, como la identidad del Instituto de Medicina Tropical Pedro  Kourí (IPK). Marcial está en sus amigos, en sus anécdotas. Marcial está en el diseño, que es lo mismo que decir que Marcial, en sí mismo, es poesía.

 

Tomado de la Revista Cubana de Diseño La Tiza No.9