BDHABANA
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Cartel

Con el objetivo de vincular diseño y prosperidad, se celebró la I Bienal Internacional de Diseño de La Habana, en un escenario político, económico y social de la Cuba de hoy, en un momento en que el país busca generar liquidez y promover sus productos.

Del 14 al 20 de mayo, la capital cubana fue escogida como epicentro para mostrar el buen hacer de la Isla, en una primavera del diseño, cuya idea surgió como consecuencia del plan de acciones por el aniversario 35 de la Oficina Nacional de Diseño (ONDi), en 2015, y por la situación que vive el país, donde el diseño ocupa cada vez más espacios en una constante lucha por posicionarse y hacer ver su presencia y beneficios en la vida cotidiana. No por gusto el lema de la Bienal es: Diseño y prosperidad, enmarcado en los mismos derroteros a los que mira la Isla.

Hasta el oriente cubano, Santiago de Cuba y el centro, Camagüey, llegó el sueño materializado de una gran fiesta del diseño, y la oportunidad para poner sobre la mesa los aportes de esta disciplina y su implicación estratégica en el desarrollo de la sociedad.

La I Bienal Internacional de Diseño de La Habana vinculó talleres, congreso internacional, conferencias y más de una veintena de salas expositivas. Pero la única y gran diferencia de esta Bienal, con la de otras regiones, es que se hace en Cuba, que es nuestra, y el protagonismo lo tienen los amantes y realizadores del diseño en este país.

Los principales ejes temáticos se ajustaron a nuestra realidad. Como su campo es muy amplio, en el circuito expositivo de la Bienal hubo diseño industrial en todas sus manifestaciones, además de comunicación visual. El evento teórico, por su parte, se orientó más a nuestras necesidades industriales, económicas y sociales; mientras los workshops o talleres abordarán temáticas que inciden en nuestra realidad, como por ejemplo, marca, campaña, envase, ecodiseño, vestuario, audiovisual y cerámica.

A eso se sumaron las mesas de trabajo, dedicadas a las industrias creativas, al desarrollo local, al diseño sostenible, a la comunicación, a la cerámica, al bien público, al vestuario y al mercado, en la cuales intervinieron más de un centenar de personas en la Bienal, que también sirvió de sede al VII Encuentro Latinoamericano de Políticas Públicas y Diseño. Los países más representados serán Brasil, México, Uruguay, Colombia, Chile, Argentina, España, Estados Unidos, Italia y Reino Unido, entre otros.

Sin dudas, la I Bienal Internacional de Diseño de La Habana ayudará mucho a visibilizar el rol del diseñador dentro de la sociedad. La campaña Diseño en todo sentido, un programa comunicativo que comenzó en diciembre de 2014, ha estado dirigida a resaltar la función social de esa disciplina y a fomentar en el público cubano una cultura al respecto. La XIII Semana del diseño en Cuba, celebrada en 2015, permitió también llegar a muchas pDiseño en todo sentidoersonas y mostrarles qué hacen estos profesionales en la gráfica, la industria o el vestuario.

El diseño actual cubano toca puertas para que se abran a la innovación, al desarrollo, a la belleza y a la prosperidad. Puertas que, si no se abren, deberán ser derribadas desde el convencimiento mutuo y la evidencia de que la mejor manera de hablar de diseño es el buen diseño y ese estará en la Bienal. El reto está en pensar y trabajar desde la modestia y el sacrifico por la prosperidad común y compartida.