9 octubre, 2020

Diseño y envejecimiento: velar por la vida

Foto presentada en el Concurso ¿Cómo quiero envejecer? Las condiciones establecidas fueron: reflejar una visión optimista del envejecimiento, mostrar una actitud activa y saludable, y estar enmarcadas en el contexto cubano actual.

Por Addiley Palancar Guerra

Cuidar el envejecimiento es velar por la vida. En un mundo longevo, con un aumento continuo de personas que sobrepasan los 60 años de edad, las maneras de transitar hacia la vejez ya no hablan del final de un viaje, sino del comienzo de una nueva etapa de la vida.

Vivir por más tiempo constituye un privilegio que, lamentablemente, se encuentra sesgado por el estereotipo de victimizar a las personas mayores y tratarlas como seres débiles e incapaces. El incremento de la esperanza de vida de los seres humanos en el planeta y el consecuente envejecimiento de la población mundial son alarmas positivas, que han dirigido la mirada de la sociedad hacia el desarrollo de iniciativas enriquecedoras para este segmento poblacional.

En este contexto, hace treinta años, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) designó el primero de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad ―más conocido como el Día Internacional de las Personas Mayores―, en apoyo al Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, certificado por la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en 1982 y amparado, el mismo año, por la Asamblea General de la ONU.

En 1991 se dictaminaron los Principios de las Naciones Unidas para las personas mayores. En 2002, durante la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, se implementó el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, para generar respuestas a las oportunidades y desafíos que impone el envejecimiento de la población en el siglo XXI.

A tenor con estos objetivos en desarrollo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la década comprendida entre 2020 y 2030 como el Decenio del Envejecimiento Saludable. Diez años que ubican a los adultos mayores en el centro de numerosas estrategias que ponderarán los valores y las posibilidades de este grupo etario. Todas desde un discurso revitalizador, inclusivo y optimista que otorga voz a quienes son responsables de nuestra existencia.

Foto presentada en el Concurso ¿Cómo quiero envejecer? Las condiciones establecidas fueron: reflejar una visión optimista del envejecimiento, mostrar una actitud activa y saludable, y estar enmarcadas en el contexto cubano actual.

Para lograrlo, la OMS trabaja en tres direcciones que repercuten en las maneras de envejecer: optimizar la prevención de las enfermedades crónicas, generalizar el acceso a servicios de atención primaria adaptados a los adultos mayores y crear entornos adaptados a las personas mayores.

Cuba se suma con un Programa Nacional de Atención al Adulto Mayor, atendido directamente por el gobierno y con carácter multidisciplinario e intersectorial, al ser uno de los países más envejecidos de la región, pues el 20,8 por ciento del total de la población cubana tiene 60 años y más, según publicó el Ministerio de Salud Pública en su sitio oficial.

Diseño y envejecimiento en Cuba

El llamado de la OMS a adecuar los entornos y servicios a los adultos mayores implica a numerosos sectores de las sociedades. Adaptar significa transformar el contexto donde fungimos como seres sociales. Mutaciones solo posibles cuando el entendimiento y comprensión de un fenómeno van de la mano de la voluntad política de un país que cuida a sus personas mayores, atiende su salud y promueve su vinculación plena a la vida en sociedad.

Foto presentada en el Concurso ¿Cómo quiero envejecer? Las condiciones establecidas fueron: reflejar una visión optimista del envejecimiento, mostrar una actitud activa y saludable, y estar enmarcadas en el contexto cubano actual.

Para que esta integración fructifique, disciplinas como la Comunicación y el Diseño se unen a la Salud Pública y apuestan por otorgar nuevas miradas al concepto de envejecimiento. La Oficina Nacional de Diseño (ONDi) desarrolla desde hace cuatro años el Programa VÍAS, diseño para una ciudad amigable, dedicado a “desarrollar investigaciones y proyectos vinculados al fenómeno del envejecimiento y la vejez”, afirmaron sus coordinadoras, la arquitecta Dalvis Bacallao y la diseñadora Carmen Gómez.

“Dicho programa se encarga, al mismo tiempo, de la formación y el asesoramiento a estudiantes de diversas disciplinas, promueve y gestiona la enseñanza, ya sea en prácticas laborales verticales o interdisciplinarias. Tiene acciones a nivel barrial en el marco de proyectos de investigación propios o aliados, atentos a que nuestra sede se ubica en el municipio Plaza de la Revolución, el de mayor índice de envejecimiento del país (28,3 %)”, explicaron las especialistas a propósito del Día Internacional de las Personas Mayores.

Modificar la representación social de los adultos mayores a partir de “los conocimientos actuales, demuestra que es posible envejecer de forma activa y saludable. En ese empeño VÍAS, diseño para una ciudad amigable constituye una senda que tributa a los objetivos a desarrollar para este Decenio del Envejecimiento Saludable. Es equilibrar el valor de la protección y el cariño hacia ellos, pero haciendo énfasis en su papel activo dentro de la sociedad. Nuestros adultos mayores son parte de las soluciones y nunca un problema. Diseñar para y por ellos es diseñar para todos”, declaró la especialista Dalvis Bacallao.

Aunque la conocida mayor vulnerabilidad de estas personas ante la COVID-19 ha reforzado los cuidados para con quienes se encuentran en esta etapa de la vida, y se han establecido estrategias con el fin de limitar su movilidad y, por ende, su exposición al SARS-CoV-2, la experiencia acumulada de la que dispone este grupo, ha llevado a muchos a la primera línea en el enfrentamiento al coronavirus, en un combate activo desde que en marzo pasado se diagnosticaran los primeros casos en la Isla.

“Este señalado día cobra fuerza en este año. El quedarnos en casa ha permitido la convivencia con nuestros mayores, y redirigir la mirada hacia ellos con un sobrecogimiento en el pecho, porque son un sector vulnerable ante una enfermedad tan inesperada que ha cambiado innumerables paradigmas de nuestras vidas. La COVID-19 establece en cada uno de nosotros una alarma para con este grupo de personas frágiles, pero de una fragilidad tan fuerte que son los que, generalmente, cuidan de otros”, comentó la arquitecta.

Al respecto, uno de los asesores del Programa, el doctor Luis Felipe Heredia, especialista de Segundo Grado de Geriatría y Gerontología, máster en Salud Pública y Envejecimiento, y profesor e investigador auxiliar del CITED, centro que asesora investigaciones y proyectos relacionados con envejecimiento, longevidad y salud en todo el país; explicaba que a pesar de su vulnerabilidad, ese grupo etario constituía, a mediados de agosto, alrededor del 19 % de los casos positivos de COVID-19 en nuestro país.

“Este bajo porcentaje evidencia la efectividad de las políticas y medidas establecidas por el gobierno en su llamado al cuidado y protección de este grupo poblacional. Al tiempo que puede estar develando cómo se comportan respecto al autocuidado, y en su rol de cuidadores, las personas de 65 años y más en Cuba”, argumentó Bacallao.

“Con este dato, junto a un amplio sondeo a especialistas, adultos mayores y jóvenes” ―concluye Dalvis―, “nos dimos a la tarea de comunicar, diseñando con todos los sentidos, nuestra entera disposición al cambio de imagen de y hacia las personas mayores, conscientes de que ¡Envejecer es revolucionar!”.

Foto ganadora del Concurso ¿Cómo quiero envejecer? Las condiciones establecidas fueron: reflejar una visión optimista del envejecimiento, mostrar una actitud activa y saludable, y estar enmarcadas en el contexto cubano actual.