7 agosto, 2020

«Sanas Palabras» 30 de junio

30 de junio

Lo vi bailando casino un día de esparcimiento hogareño. El doctor Roberto Javier Avilés Chis conducía con sus movimientos exactos al resto de los bailadores. Hoy habría sido una jornada de festejos, porque es su cumpleaños y acaba de perder el título del médico más joven de la brigada: ahora comparte sus 27 años con su amigo entrañable, Jorge Luis Arenas. Sin embargo, no son días de fiesta. “En mi familia materna tengo antecedentes profesionales en la salud. Mi abuela es licenciada en Enfermería; mi mamá es licenciada en Fisioterapia, y tengo una prima doctora que en estos momentos también se encuentra cumpliendo una misión internacionalista”, expresa Roberto.

Los que han seguido mis crónicas recordarán que el Día de las Madres conversé con Roberto. Hoy completo su perfil. Es un joven serio —en el buen sentido de la palabra, como diría el poeta—, que sabe expresar sus ideas y sentimientos con exactitud. Cuando estaba en Cuba, se levantaba bien temprano en su barrio de Los Sitios, en Centro Habana, y viajaba hasta Artemisa, donde trabaja. “Fue mi vocación —afirma— la que me llevó a ser médico; lo bonito que es ayudar a las personas y la satisfacción tan grande que esto produce.”

Roberto, de pie, es el segundo de derecha a izquierda.

El mundo de su padre es diferente, pero no le resulta ajeno: es músico y director de la orquesta villaclareña Alejandro y sus Onix. “Me llevaba a los conciertos desde pequeño. Mi padre no es solamente un músico, él es un artista en todas sus manifestaciones, y siempre me brindó sus conocimientos. El saber no ocupa espacio. Conocer algo nuevo todos los días es muy bueno.” No obstante, su padre no lo impulsó a seguir su camino en el arte. A los nueve años Roberto probó suerte en la Escuela Benny Moré de Cienfuegos, pero la música no era su vocación, aunque desde niño disfruta bailar e integró varios grupos de baile.

“Soy hijo único. Tengo dos hermanastros mayores, que son como mis hermanos. Mi papá los crió, son hijos para él, y han estado junto a mí toda la vida. Son magníficas personas: él es médico y mi hermanastra es abogada. Hemos tenido buenos guías. Ellos por parte de mi padre y de su madre, y yo por parte de mi padre y de mi madre, que es la guía mayor, la que siempre ha estado conmigo, apoyándome en cada paso que he dado. Mi madre lo es todo para mí y mi principal motivación”, comenta Roberto con emoción.

Enrique Ubieta