14 agosto, 2020

«Sanas Palabras» 5 de julio

5 de julio

No quiero insistir en la zona roja. Ya anuncié mi despedida: linda y triste a la vez. Hoy es el cumpleaños de un médico extraordinario, Miguel Acebo, hombre bueno y sabio. Supe que Martina le haría un regalo. Me limitaré a decir que el momento fue muy emotivo. En complicidad con Michelle, ella había ordenado la impresión de dos fotografías. En una figuran ella, María y el doctor; la otra es un instante captado entre Miguel y Giovanna, la anciana de 94 años. No pueden describirse la mirada, los gestos y la sonrisa de esta imagen. Así que coloco ambas fotos (las tenía desde ayer, pero no podía revelarlas), más la del día de hoy, el momento en que le entregan el regalo a Miguel.

“No pueden describirse la mirada, los gestos y la sonrisa de esta imagen.” (Nota del autor.)

“Es el mejor regalo que he recibido en Italia”, expresó el doctor. Las fotos vienen envueltas en un doble nailon, el primero se elimina y el segundo es desinfectado. Aprovechamos entonces para visitar a otro compañero que permanece a bordo en este barco. Su nombre es Antonio Pacelli, tiene 82 años y un tampón negativo. Si hoy resulta nuevamente negativo a las pruebas, mañana se irá. “Esta residencia la considero cinco estrellas —nos dijo. Vengo de un hogar de ancianos que no tiene comparación con este hospital. Ustedes han sido espectaculares, muy gentiles y atentos. Era suficiente llamar para que dos o tres personas acudieran a atenderme con un cariño exquisito. Les agradezco de corazón y me siento muy satisfecho de haber permanecido en esta estructura con médicos cubanos. Muchas gracias y buen viaje de regreso a casa.”

El doctor recibe su regalo de cumpleaños.

En la noche, los enfermeros del hospital nos hicieron una pequeña reunión de despedida. Cada uno trajo un plato preparado en su casa: auténtica comida italiana, hecha en el hogar. Se trataba de una sorpresa —como toda sorpresa que se respete, fue adivinada— y cuando entramos los cubanos, nos recibieron con un aplauso. Un cierre hermoso de día.

María y Martina junto al doctor Miguel.

Enrique Ubieta