1 agosto, 2017

TODO ES DISE√ĎO: Carlos Alberto Masvidal

Entrevistar al dise√Īador todoterreno Carlos Alberto Masvidal, Premio Nacional de Dise√Īo 2017, es recibir a cambio una ola c√°lida de sabidur√≠a, agudeza, desenfado y humor.

Como un maestro de ceremonias act√ļa este hombre, cuyo amor al dise√Īo lo ha dividido en muchas responsabilidades y per√≠odos de trabajo: director art√≠stico en la m√≠tica etapa de la revista Juventud T√©cnica, creativo independiente dise√Īando la publicidad de gran parte del paisaje del centro hist√≥rico de La Habana Vieja, con Habaguanex, as√≠ como haciendo historia en los libros que publica Ediciones Bolo√Īa. Amano quiso abordarlo y √©l, modestamente, acept√≥. He aqu√≠ la prueba del di√°logo.

¬ŅCu√°l es la opini√≥n de Carlos Alberto Masvidal acerca del antiqu√≠simo debate sobre si el dise√Īo es arte u oficio?

Ese es el equivalente de si es primero el huevo o la gallina. Yo dise√Īo y no me cuestiono esas cosas. Es parte natural en m√≠ y no lo sufro. Creo que tiene de las dos cosas. Hay que tener m√°s que un sentido¬† binario de la vida, que se burla de todas esas cosas y las cosas son como son. Entonces el ser humano¬†¬† trata, como siempre, de¬† compartimentarlo todo. Creo que nos merecemos la bronca del dise√Īo si es oficio o es arte por ser como somos. El dise√Īo es el todo. Puedes hacerlo con un mensaje y estar en funci√≥n si tienes las herramientas del oficio. Un poco que algunos se sienten insultados cuando dices que es oficio. Me da igual, lo disfruto igual. Casi siempre los que est√°n metidos en ese debate tienen poco trabajo. Los que trabajan carecen de tiempo para entrar en esas cosas.

¬ŅCu√°nto aprendi√≥ durante su etapa de trabajo en la revista Juventud T√©cnica? ¬ŅC√≥mo la recuerda?

Fue mi entrada en el giro. Trabaj√© enloquecida, desesperadamente, por 10 a√Īos all√≠. Entr√© como ilustrador. Una persona que ya no est√°, que se llamaba Jorge Chinique, cuando vio las ilustraciones que hice me acept√≥. Dos a√Īos m√°s tarde yo era el jefe de √©l. Lo quise much√≠simo. Date cuenta que all√≠ se hac√≠a un promedio de entre 50 y 60 ilustraciones por cada revista. Y era un proceso, al ser anal√≥gico, muy complicado. Yo ten√≠a una revista haci√©ndose en galera y en los linotipos; una escribi√©ndose, una en dise√Īo y una en imprenta. Era un ciclo, cada pieza iba cubriendo la otra. Y no pod√≠a subestimar ninguno de los otros pasos porque siempre lo pagabas. Por lo tanto, no solo era el acto de dibujar, sino tambi√©n de ilustrar, dise√Īar, prever los pr√≥ximos trabajos. Muy din√°mico, todo manual, no como ahora, que abres el indesign y haces dise√Īo. Hab√≠a que hacerlo en cartulina, cortar, pegar, dibujar. Hubo un momento tal que hac√≠a los dibujos en el emplane. Me dejaban los espacios y yo llegaba y los iba dibujando. Inclusive los guard√© todos. Pero se trabaj√≥ desenfrenadamente. Hab√≠a las mismas incomprensiones que ahora, las mismas burocracias y muchas m√°s cosas que ya hoy no existen. Pero s√≠, me divert√≠ much√≠simo y, sobre¬† todo, lo disfrut√©. Te voy a decir una cosa que no le he dicho a nadie: iba escondido a los quioscos de revistas y me hac√≠a el loco. Estaba esperando que llegara alguien y comprara la revista y me pon√≠a a observar c√≥mo se fijaba en las ilustraciones. Ese tipo no sab√≠a nunca que yo estaba detr√°s. No es que lo hiciera todos los meses, pero lo hac√≠a. El orgullo que me daba pasar en una guagua y ver en un estanquillo una portada que yo hab√≠a hecho. Pero una portada que se hac√≠a de madrugada (ella y yo solos). De buenas a primeras la ve√≠a reproducida en la calle. Oiga, eso es lo mejor del mundo. Eran √©pocas del socialismo. Juventud T√©cnica imprim√≠a cien mil ejemplares de revistas. Nadie, en el mundo, imprime cien mil ejemplares. Somos J√≥venes imprim√≠a 200 mil ejemplares y no alcanzaban. Claro, ten√≠amos el monopolio, no hab√≠a nada m√°s. Pero, bueno, ya despu√©s todo cambi√≥. Lo recuerdo con mucho cari√Īo. Tuve excelentes¬†¬† amigos (que los conservo hoy) y tambi√©n me trajo muchos problemas. Ese fantasma me sigui√≥ cada vez que yo hac√≠a algo despu√©s. Dec√≠an: ¬ęNa‚Äô, eso es Juventud T√©cnica¬Ľ. Y ahora, con 60 a√Īos, lo puedo decir: no, no era Juventud T√©cnica, es que Juventud T√©cnica era yo. Por lo tanto, dondequiera que iba me sal√≠a aquello. Desprenderme de eso me cost√≥ much√≠simo trabajo.

Alguna vez, refiri√©ndose a su trabajo para Habaguanex, afirm√≥ que la publicidad era ¬ęla m√°s devoradora de las formas de dise√Īo¬Ľ. ¬ŅPor qu√©?

No hay una sola forma de dise√Īar ni t√ļ lo dise√Īas todo igual. Efectivamente, la publicidad es devoradora. Acabo de descubrir algo m√°s devorador que la publicidad: el dise√Īo para multimedias, para audiovisuales. En el centro hist√≥rico acaban de poner unas pantallas y cada semana hay que hacer toda la informaci√≥n cultural. Son 70 dise√Īos semanales y duran una semana. Todav√≠a m√°s devorador. Pero hay otras zonas; por ejemplo, el dise√Īo editorial es m√°s tranquilo. No tan despampanante como el publicitario, pero dura m√°s. Haces un buen libro y sobrevive en el tiempo. La publicidad te da un placer inmediato, intenso, pero se gasta en nada. Trato de ir alternando ese tipo de dise√Īos. Por suerte tengo posibilidades y trabajo en todos los tipos. Hay un dise√Īo cultural, el del programa cultural de la Oficina del Historiador, que tambi√©n es medio maquinaria implacable. Todos los meses hay que entregar en una fecha el programa cultural y ese dise√Īo es m√°s de cadena de montaje. Llevamos 16 a√Īos haci√©ndolo todos los meses y no hemos fallado un solo d√≠a. Nunca hemos entregado tarde.¬† cada tipo de dise√Īo tiene su tempo, su espacio, su din√°mica. En Habaguanex trabaj√© much√≠simo, 22 a√Īos. Desapareci√≥. La extra√Īo casi tanto como a Juventud T√©cnica, porque all√≠ hice de todo: identidades corporativas, publicidades, editoriales, logotipos‚Ķ hasta los menucitos de las cafeter√≠as m√°s infames de La Habana Vieja.

Tomado de Revista Amano